C38 CAPÍTULO CUARENTA Y DOS
—Nos iremos mañana—dice Theo mientras se mete debajo de las sábanas mientras nos dirigimos a la cama.
—No puedo esperar para volver. Los extraño a todos—digo, metiéndome debajo de las sábanas también.
—No nos vamos a casa.
—¿A dónde vamos?
—Es una sorpresa.
—¿Una sorpresa?—Pregunto, mareada.
—Sí.
—¿Adónde podríamos ir que sería una sorpresa para mí? Mmm.
—Ya verás mañana—dice, sonriendo
