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PYKE
DESPUÉS DE NUESTRA dicha POST-ORGÁSMICA, acurruco a Camila entre mis brazos y enredo mis piernas con las suyas mientras compartimos el pequeño espacio del sofá.
No estoy acostumbrado a abrazar a una mujer después del sexo, ni a hablar con la almohada. Curiosamente, me sienta bien descansar un rato sin que me moleste huir. Esta es mi segunda vez con ella, sin embargo
