C109 Solo en casa con el amigo del padre 20
"Pero tú quieres que lo haga", dijo la vocecita que no se callaba en su cabeza.
No se echó a llorar, en realidad no. Es decir, al final se le saltaron las lágrimas, pero no se sentó ni se puso a sollozar. Se repetía a sí misma que tenía que volver, que se suponía que se quedaba con ella una semana y que cuando se calmara podría explicarle lo que había pasado
