C197 Tres
Con un dedo, jugueteó con su abertura. Lo introdujo lo justo para que se pusiera pegajoso y, al cabo de unos segundos, lo introdujo lentamente hasta el fondo, hasta el nudillo. Oyó un gemido bajo de Bella. Lo sacó y volvió a hacer lo mismo, pero esta vez con dos dedos. Se sentía apretado, pero con espacio suficiente para tres. Tenía razón, tres le sentaban bien y
