C34 Movimientos hermosos
Estaba oscuro, llegamos a la Isla. Salimos del puerto, hacía frío, mi cuerpo temblaba. Enzo se quitó el abrigo y me lo puso por encima, me aferré a él, había una limusina esperándonos. Subimos dentro, fuera estaba oscuro y atravesamos un espeso bosque, tras 20 minutos de viaje el coche se detuvo. Bajamos de la limusina, y me quede con la boca abierta mirando la gran mansión que tenía delante
