C40 Lorenzo, el Don Italiano
Me desperté por la mañana sintiendo frío, me levanté y entré en el cuarto de baño e hice mi rutina matutina, me vestí y abrí la puerta. Vi a Enzo allí apoyado en la pared, durmiendo incómodo. Noté que las criadas dudaban en despertarlo, me agaché y le sacudí el hombro despertándolo. Me agarró la mano besándome el dorso, retiré la mano, el dolor era evidente en sus ojos
