C10 La forzaron (2)
No podía creer lo que él estaba haciendo. Jamás en su corta vida alguien la había tocado de esa manera.
Lágrimas de placer y vergüenza recorrían su rostro mientras no lograba contener el disfrute de sus dedos sobre su clítoris y su lengua en su trasero. Al notar que él se movía un poco, temió que tuviera intenciones de detenerse, así que agarró sus nalgas
