C7 Quedar atrapado 1
Quinn y Henry <<<<<<<<<<<<<<<<<<<
"Lo que estamos haciendo está tremendamente mal, tienes una prometida", expresó Quinn, mientras veía a Henry deshacerse de su vestimenta.
Él seguía despojándose de sus ropas, pero se detuvo en seco al escuchar sus palabras. Se sentó a su lado y posó una mano sobre su regazo.
"No debes sentirte culpable por esto. Kathleen fue comprometida conmigo incluso antes de que yo naciera. No tengo ningún sentimiento hacia ella."
"Puede que no sientas nada por ella, pero es con quien, al final, tendrás que casarte", replicó ella.
Henry sonrió, acariciando su regazo. "¿Por qué presiento que solo me dices esto porque estás celosa?"
"¿Cómo puedes tomarte a la ligera mis palabras? Lo nuestro es un acto abominable", dijo Quinn, frunciendo el ceño.
"No permitas que Kathleen te preocupe, encontraré la manera de librarme de....
De pronto, Quinn le cubrió la boca con la palma de su mano.
Los ojos de Henry se abrieron, sorprendidos y confundidos.
Gesticuló con la mano, preguntándole la razón de su acto, pues su boca aún estaba cubierta.
Quinn colocó su dedo índice sobre sus labios, indicándole que guardara silencio. Aunque no comprendía su dramatismo, asintió y se quedó inmóvil.
Al notar que él no hacía intento de hablar, retiró su mano y señaló hacia la puerta. Henry siguió con la mirada lo que ella apuntaba, pero aún no captaba el mensaje.
Dándose cuenta de su confusión, Quinn se acercó y le susurró al oído. "Creo que hay alguien detrás de la puerta."
Henry la miró con una expresión interrogante. "He mandado a todos fuera hoy. Aparte de nosotros, solo Kathleen está aquí, y bien sabes lo que le hice. Confía en mí, no hay nadie más...
Antes de que pudiera terminar su frase, ambos escucharon cómo se cerraba una puerta de golpe.
Él miró a Quinn con una expresión de horror; ella le correspondió la mirada y susurró sin voz: "Te lo dije".
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Kathleen...
Abrió los ojos despacio. Se sentía incómoda, aunque yacía en una opulenta cama king size. Un pequeño trozo de su piel pálida quedaba expuesto al sol, provocándole sudoración.
Los rayos del sol que le daban en los ojos la hacían sentir aún más mareada.
¿Cómo había vuelto a la cama? Lo último que recordaba era haber tomado un sorbo del café que su prometido le había ofrecido.
Según Henry, el somnífero que había mezclado en su bebida debería haberla mantenido dormida todo el día, entonces, ¿cómo era posible que hubiera despertado tan pronto?
Afortunadamente para Henry, había decidido no encontrarse con Quinn en su habitación; de lo contrario, Kathleen habría sido testigo de todo.
Perspectiva de Kathleen << << << << << <<
Me obligué a salir de la cama con el cuerpo aún débil y me di cuenta de que estaba en la habitación de Henry, no en la mía. El hecho de haberme quedado dormida allí, en cierto modo, me llenó de alegría. Miré a mi alrededor, con la esperanza de encontrarlo.
Henry no estaba, así que salí de la habitación en busca de los empleados para preguntarles por él.
Reinaba un silencio sepulcral, como si todos se hubieran marchado. No había rastro de Henry ni de los trabajadores.
Decidí revisar las habitaciones una por una. Definitivamente no había nadie en las que ya había inspeccionado.
Mientras continuaba con la búsqueda, escuché un ruido que venía de alguna habitación. No podía precisar de cuál, pero solo quedaban por revisar cuatro habitaciones de los trabajadores.
Entré en una de las habitaciones para asegurarme de que no hubiera nadie, revisé con cuidado pero no encontré a nadie.
Salí y me dirigí a la siguiente habitación sin inspeccionar, pero tampoco había nadie. Luego, en la tercera habitación, tampoco encontré a nadie.
Solo quedaba una habitación por revisar. "Definitivamente, el ruido vino de aquí", murmuré para mis adentros.
Por alguna razón, me sentía un poco nerviosa. Todo me resultaba inquietante desde que me desperté.
Para empezar, volví a quedarme dormida por la mañana, lo cual no es normal para mí. Luego, encontré la casa vacía y sin rastro de los trabajadores. Y por último, escuché un ruido proveniente de una de estas habitaciones.
No podía evitar pensar que quizás unos ladrones habían entrado en la casa. Pero si realmente hubiera ladrones, ¿por qué se esconderían de mí? No tenía sentido, así que descarté esa idea.
En apenas tres pasos, llegué a la puerta de la última habitación. Agarré la perilla y, después de contar hasta cinco, la abrí despacio.
Esta habitación tenía un olor distinto al de las demás. Aunque se veía completamente vacía, tenía la sensación de que alguien estaba allí.
Mi instinto rara vez se equivoca, así que decidí hacer una revisión minuciosa.
Justo cuando iba a empezar, una rata corrió sobre mi pierna, lo que me hizo gritar y pegar un salto de susto.
Si hay algo que detesto son las ratas. ¿Cómo podía haber una rata aquí? No podía perder más tiempo, salí de inmediato, saqué mi teléfono y llamé a Henry.
Tan pronto como marqué su número, escuché un teléfono sonar desde la habitación que acababa de abandonar por el susto de la rata.
¿Qué significaría eso?
¿Se estaría escondiendo Henry con una criada en esa habitación?