C10 CAPÍTULO 10
CERO
Dos horas después, la inquietud me consumía. Estábamos sentados en la mesa del comedor para cenar.
"¡Maldito cabrón!" exclamé con ira, golpeando la mesa con fuerza.
Lani pegó un brinco. Morris, el muy bastardo, seguía masticando su comida como si fuera el mejor manjar que hubiera probado en años.
Lani respiraba con dificultad, intentando enfocarse en su plato.
Estaba furioso
