C22 CAPÍTULO 22
CERO
¡Joder!
Mi control estaba al borde de un maldito precipicio, se tambaleaba.
Entré a matar.
Entrecerré los ojos, estiré las manos y le agarré los tobillos. Doblé sus rodillas y empujé sus piernas hacia arriba, bajé de rodillas entre sus muslos.
No puede alejarse de mí en esa posición. Ya he tenido suficiente de ella alejándose. Ahora siento una necesidad imperiosa de tomar. De dominar
