C30 CAPÍTULO 30
CERO.
Abrí la puerta de una patada, al mismo tiempo que oía gritar a Lani. Su grito se me subió a la cabeza como un cohete y me espoleó.
"¡Hijo de puta!" Grité cuando descubrí que el dormitorio estaba vacío y la voz del bastardo se había grabado.
Una trampa. Había sido una trampa.
"¡Maldita sea!" Ya estaba corriendo hacia la ventana y trate de romperla pero no pude
