C32 CAPÍTULO 32
CERO.
Tengo hambre de ella. Pero estoy jodidamente decidido a ser un caballero.
La traje a mi casa. Donde crecí. El hogar de Pops y yo.
Era la única opción que quedaba. Está a muchos kilómetros de Sante-Orian, la maldita ciudad olvidada de Dios.
Esa noche dormimos en mi antigua habitación. La deseo hasta la locura... más de lo que la deseaba antes, y eso es mucho decir
