C40 CAPÍTULO 40
ZAVIER [Cero]
Al cuarto día después de mi llamada con ese gilipollas de Morris llegué a la conclusión de que ya estaba harto de verla triste.
Especialmente esta mañana, cuando la alcancé en la cama para estrecharla entre mis brazos, esa mirada de pura tristeza era muy mirada era descarnada y flagrante.
Por supuesto, desapareció cuando empecé a besarla y a hacerla sentir tan jodidamente bien
