C57 CAPÍTULO 57
LEILANI.
Zavier me besó como si no tuviera suficiente, su boca devorando la mía, sus manos por todas partes.
Me tumbó en el sofá y me quitó el camisón cuyos botones ya había destrozado. Sus fuertes manos me sujetaron el pantalón del pijama y tiraron de él hacia abajo, dejándome desnuda en sus brazos
