C61 CAPÍTULO 61
LEILANI.
Sus manos dejaron de acariciarme la espalda. "Cinco".
Mi corazón se ralentizó, como si mis venas estuvieran llenas de aguanieve helada en lugar de sangre caliente. No sabía si quería que continuara con su historia, aunque fui yo quien le pidió que la contara.
"Era una niña preciosa. Rusa. Grandes ojos azules y pelo amarillo que se rizaba. Como una muñeca. Como tú".
"Oh..
