C58 Capítulo 57
—¡Lo primero son los pulmones! —grita alguien, una voz que suena ligeramente familiar—. Se va a asfixiar.
—Fue tan rápido, ni siquiera pude alcanzarla.
Necesito que alguien me clave una estaca en el corazón o me corte la cabeza, no puedo resistirlo más. Duele tanto que ni siquiera puedo gritar. No veo un carajo, todo es negro, pero quien sea que esté presente
