C59 Capítulo 58
Moverme me cuesta, pero ya no resulta una tarea casi imposible como al principio, pues la ventana abierta es de mucha ayuda y me ha ayudado a recuperar algo de agilidad y fuerza. Logro mover mi otra pierna y subirme a horcajadas sobre él. Ahora sí noto que está tenso, pues sus manos rápidamente vuelan a mis caderas y aprieta con fuerza sin que resulte doloroso. Pero el maldito sigue sin verme
