C2 Capítulo dos: El préstamo.
Capítulo dos: El préstamo.
Pasaron largos minutos. Lu Yao se puso de pie y se dirigió calmadamente a la cocina. Limpió y colocó los platos en el lavavajillas. Se cambió de ropa, sacó el carro de la cochera y manejó hasta el trabajo en media hora.
Los empleados, al verla, fueron saludando uno tras otro:
—Buenos días, jefa—.
—Buenos días—les respondió ella, haciendo un gesto con la cabeza y con una sonrisa.
Entró en su oficina y se quitó el abrigo, luego preguntó a su asistente:
—¿Ya llegó el Sr. Ji?
—Sí, está en su oficina—respondió ella.
Lu Yao fue hasta la oficina del Director, tocó la puerta al entrar.
—Srta. Lu, qué sorpresa— exclamó él.
Al verla entrar, el Sr. Ji inmediatamente dejó el documento que tenía entre las manos y la invitó a pasar a la recepción ,además le preparó un poco de té.
—¿En qué la puedo ayudar? —preguntó.
—Es para pedirle un préstamo— respondió ella sin contenerse —. Señor, ya llevo tres años trabajando en esta empresa. Usted me conoce y sabe exactamente la clase de persona que soy. Quisiera pedirle un préstamo de 2 millones de yuanes”.
El Sr. Ji se quedó desconcertó un poco.
— Srta. Lu, yo no estoy a cargo de toda la empresa— dijo con cara de preocupación—. Además, se trata de una cantidad muy grande de dinero. Si incluso yo aceptara, los otros directores no estarían de acuerdo.
—Yo entiendo, pero ¿no podría ser más como un préstamo personal?”—añadió—. No se preocupe, a lo mucho me tomará medio año, pero definitivamente se lo devolveré, ¡además con un 5% de interés!
—Srta. Lu, de verdad que no puedo hacerlo, todo el dinero lo maneja mi esposa, además, usted ya sabe cómo es ella. Si se entera de que yo he prestado dinero a alguien, temo que tal vez no pueda volver ni a mi propia casa.
Pareciera como si algo volviera en la mente del Sr. Ji, y se apresuró a preguntar:
—Pero… ¿su esposo no trabaja en inversiones? Dos millones no significarán nada para él, ¿por qué no se lo pide?
—Bueno, trabaja con inversiones pequeñas, no es tanto dinero— respondió ella.
Al decir estas palabras, Lu Yao volvió a sentir esa amargura en su corazón.
Llevaban casados tres años, sin embargo, ella solo sabía que su esposo trabajaba en inversiones, más no tenía conocimiento ni de la ubicación de su empresa, ni mucho menos, de cuánto dinero ganaba al mes.
Además, ambos firmaron un acuerdo, en donde, el dinero que le pertenecía a él, era y seguiría siendo solo de él.
—Mire, Srta. Lu, realmente quisiera ayudarla, pero no hay nada que pueda hacer— dijo, sirviéndole un poco de té verde—. Veré si existe la posibilidad de que le aumente un poco el salario, de todas maneras, usted ha estado trabajando muy duro todo este tiempo.
Lu Yao sabía que no tenía sentido seguir insistiendo. Se puso de pie y se retiró diciendo:
—Sr. Li, lamento haberle quitado tanto tiempo, se lo agradezco—dijo ella.
—No es problema alguno, tampoco he sido de mucha ayuda que digamos—agregó—, puedes intentar prestarte dinero del banco.”
—Sí, gracias— respondió.
Al salir de la oficina, Lu Yao sentía mucha ansiedad. Se dirigió al baño. Al ver que adentro no había nadie, entró en uno de los cubículos. Sacó de su bolsillo una caja de cigarrillos y un encendedor. Prendió uno de los cigarrillos y empezó a fumar.
Fumaba solo por diversión. Pero desde que se casó con Shao Yunchen, se enteró que él detestaba el olor a cigarrillo, y no volvió a fumar.
Sin embargo, recientemente estaba volviendo a los cigarrillos, y esta vez, parecía haberse vuelto algo cotidiano...
Lu Yao fumaba sentada en el inodoro. Su rostro reflejaba una ligera seriedad.
Desde pequeña, siempre estaba muy orgullosa de que su padre sea un juez. En la universidad, ella también había considerado estudiar leyes, pero no le generaban mucho interés. Al final, optó por estudiar finanzas.
Tiempo atrás, ella pensaba que su familia era realmente rica. Su dote fue bastante generoso. Incluso, todos se mudaron a una lujosa villa de tres pisos. Siempre tenía en mente que su padre ganaba muchísimo dinero, pero no solía pensar mucho en ello.
No fue sino hasta hace un mes que un día, su padre no volvió a casa. De no haber sido por las noticias, Lu Yao no se habría enterado que había sido arrestado por malversar grandes cantidades de dinero y actos de corrupción.
Su madre casi se ahoga en la pena, envejeciendo muy rápido.
Lu Yao actúo con la suficiente serenidad para reconfortar a su madre y buscar a un abogado. Intentó ver la manera de devolver de a pocos el dinero robado.
Tuvo que vender sus propiedades, incluyendo su dote y el carro. Más tarde, descaradamente se mudó al apartamento de Shao Yunchen, pero aún le faltaba devolver dos millones. Sus demás familiares estaban aterrados y no querían saber nada de ellos, y ni hablar de pedirles dinero.
En ese medio mes, Lu Yao se comunicó con todos los amigos cercanos que pudo, aun así, no logró obtener prestado ni un centavo.