C70 Capítulo 70 Patri
Llegamos a casa, yo subo a ducharme.
- Voy pidiendo la pizza.
Yo vuelvo a mirarlo.
- ¿No te vas?
- No, tenemos que hablar.
Yo asiento y voy directa a la ducha, cuando salgo del baño, él va entrando a la habitación.
- Ha llegado la pizza.
- Ya bajo.
Él se queda mirándome.
- Me quiero cambiar, ¿puedo? ¿O también necesito guardaespaldas?
Él sonríe y se va.
Cuando voy bajando me llama Amelie.
- Dime Amelie.
- Patri, no quería llamarte pero es Patricia.
- ¿Qué le pasa? ¿Está bien?
- Ha empezado a llorar, cuando se dio cuenta que se quedaron los tres aquí y que Chloe se fue a casa de la amiga, no quiere cenar, y pide que vengas a buscarla, sabes que no te llamaría.
- No te preocupes pásame la niña.
- Mami, quiero irme a casa contigo.
- Cariño, deja de llorar, voy a buscarte ahora, pero tranquilízate.
Ayden me mira.
- ¿Qué pasa?
- Patricia, tengo que ir a buscarla, ¿me dejas la llave del coche o llamo un taxi?
- Yo te llevo.
Nos volvemos a subir al coche.
- ¿Qué le pasa a Patricia?
- Qué ha sentido la falta de su padre, porque a mi me hacías falta pero a nuestros hijos más aún. Y al final está cogiendo depresión, tengo que buscarla un psicólogo, porque con él divorcio va a empeorar.
- No voy a darte el divorcio.
Entonces no le hablo más en todo el camino, no vale la pena discutir con él.
Al llegar a casa de Amelie, mi niña se abraza a mí.
- Gracias Amelie, lleva unos días más sensible.
- Sabes que no te llamaría, pero lleva una hora llorando, sin parar.
Me la llevo al coche, la pequeña va sollozando.
- Patricia, ya está cariño, no puedes ponerte así, querías quedarte con la abuela Montse.
- Y tu te quedaste sola.
- No cariño, no pienses así, además que papa...
- Papa te vuelve a dejar sola, llevas meses esperándole y él nunca viene, te he visto en las escaleras llorando.
- Cariño, no sabia que me habías visto, venga vamos a casa.
Ella se monta en el coche.
- ¿Tu también estás aquí? - Le pregunta a su padre.
- Si, ¿tu ya cenaste?
- No, no quería que mama cenara sola.
- Vamos a cenar entonces.
- Tenemos la pizza en casa. - Le digo.
- Y nosotros estamos en el coche.
- No quiero ir a ningún lado, ¿podemos ir y comer en casa?
- La pizza de casa ya está fría, seguro que Patricia la quiere calentita. ¿Verdad hija?
- Claro, la pizza fría, está asquerosa.
Ayden para en nuestra pizzería favorita, mi pequeña sonríe desde que ve donde su padre paró, y por unas horas, vuelve a ser la misma niña alegre y feliz que ha sido siempre, y Ayden él marido que tanto eche de menos.
Volvemos a casa, Patricia va todo el camino sonriendo.
- Patricia cariño, directa a la cama, mañana hay colegio.
- Vale mamá.
Entonces la abrazo y le doy un beso.
- Buenas noches Papa.
- Buenas noches princesa.
- Voy a arroparla, buenas noches Ayden.
- Patri, tenemos que hablar.
- Ahora mismo, primero está mi hija.
- Aquí espero.
Voy a la habitación de Patricia ya se ha puesto el pijama.
- ¿Te lavaste los dientes?
- Sí... Mamá.
- Dime.
- Papa, ¿se fue?
- Está abajo cariño.
Ella asiente y se mete en la cama.
- Buenas noches cariño.
- Buenas noches Mamá.
Salgo de la habitación, y Ayden está esperando en la puerta de nuestra habitación.
- ¿Hablamos?
Entro a la habitación, voy al baño y me pongo un camisón.
- Ya tienes barriga. - me dice Ayden.
- Estoy de cinco meses, es normal. ¿Te vas a quedar en mi habitación?
- Nuestra habitación, desde cuando tienes la televisión aquí.
- Desde hace dos meses más o menos, y hoy hay un programa que quiero ver.
- ¿Vas a ver la tele? - asiento - tendríamos que hablar.
- Llevo cuatro meses esperando, porque tu esperes un día no va a pasar nada.
Me meto en la cama y Ayden va a cambiarse y se mete en la cama conmigo.
- ¿Vas a dormir aquí?
- Sí.
Yo asiento, indignada, llevamos meses sin casi hablar y ahora quiere dormir en mi cama, me pongo a ver la tele y con lo mal que dormí anoche mis ojos se cierran.
Siento un beso con sabor a menta, los echaba de menos y no puedo evitar responder a esos besos, sus manos se mueven por mi cuerpo y no puedo decirle que pare, y él lo nota, se aprovecha de ello, sigue acariciando mi piel, me levanta el camisón, mi respiración está acelerada y noto que la de él también.
Ayden me penetra despacio gimo en su boca, me hace el amor, echaba de menos, entonces siento como tocan en la puerta, hecho a Ayden a un lado apago la televisión.
- Pasa.
- Mamá, ¿Estás bien?
- Si cariño, ¿y tu?
- Si, escuché ruido y me asusté.
- ¿Quieres que vaya?
- No mamá.
Entonces sale y cierra la puerta.
- Vístete, seguramente venga a dormir aquí.