C86 Capítulo 86 Patri
Salgo del despacho, él no me volverá a ver llorar no se lo merece, cojo el coche miro a Damien que veo que me va a seguir.
- Damien, no vale la pena, hoy me escaparé necesito estar sola.
Pero Damien me sigue igualmente, hago lo de siempre, pero hoy no estoy centrada y aún no he podido esquivarlo, me meto en una autopista y cuando menos se lo espera salgo en la primera salida, a Él no le da tiempo, y como no recibo la llamada de Ayden, no contesto hoy no...
Llamo a Alex estoy tan enfadada con ella.
- No vuelvas a llamarme. - Le digo.
Me voy a un parque, mi bebe me da una patada, y sonrío con lágrimas en los ojos.
Chloe me llama.
- Mamá, he llegado a casa y papa está haciendo la maleta y dice que se vá.
- Chloe, papá me ha dejado, tu puedes quedarte o irte con él, sabes que donde yo esté tu siempre serás bienvenida. Eres mi hija y siempre te voy a querer.
- Mamá, voy con él, no quiero...
- Lo sé, cuidalo.
Lloro más, se vá, ya no hay marcha atrás.
Cuando llego a casa mis pequeños están jugando, Patricia me mira con lágrimas en los ojos. Y me abraza.
- Quiero ir a ver a la abuela Montse. - me dice llorando.
- No puedo sacarte del país sin la autorización de papá.
- Alfinal esa enfermera tenía razón Mamá, se fue con ella.
- Papá está en casa de la abuela Amelie, cuando quieras verlo, la llamas y ella te viene a buscar, y te puedes quedar en su casa.
- ¿Y tu te vas a quedar sola?
- Aveces también está bien estar sola, eso no es malo.
Las semanas pasan, Ayden no me ha vuelto a hablar, solo me llama cuando me escapo de su seguridad que eso es a diario y yo no le cojo el teléfono, los miércoles y sábados vienen a por los niños, Patricia se ha negado varias veces a ir por no dejarme sola y yo la tengo que convencer para que vaya.
Chloe me llama a diario, omito el detalle de que no duermo, casi no como, y que solo necesito a mi madre que ahora mismo no puede venir.
Hablo a menudo con Pedro, sé que le manda Alex a llamarme, pero no le cuento gran cosa.
Hoy no tengo ganas de ir a trabajar, así que me escapo de los escoltas y decido ir a un centro comercial, Ayden llama y yo no contesto.
Me siento en una cafeteria...
- Ternura...
Cuando levanto la cabeza me encuentro con Mario Donaire.
- Mario, cuanto tiempo. - Le digo dando dos besos.
- ¿Embarazada?
- Si seis meses ya.
- De Williams supongo.
- Así es. - digo triste.
- Pasa algo, después de las fotos que te envié supongo que ya no están juntos.
- Mario, abusando de la confianza que nos tuvimos...
- Claro dime.
- Necesito un buen abogado, pero tiene que ser bueno muy bueno... Con Williams tengo tres hijos, este - Señalo mi barriga - es el cuarto, me dejo hace unas semanas, no se si está con otra, no se si no... que me da igual... - Miento - pero quiero volver a España con mis hijos, y si fuera antes de que naciera mi bebe mejor, obviamente el no me va a dar la custodia de mis hijos para que me los lleve.
- Mañana te llamo y te doy el número de un buen abogado. No sé cómo Williams deja escapar una mujer como tú. Y supongo que con esas fotos te sea incluso más fácil conseguirlo.
- Muchos años juntos, se aburriría, a ti te hubiera pasado.
- Nunca me hiciste caso, sabes que no me hubiera cansado nunca de tí.
Miro la hora, la conversación empieza a tornarse un poco incomoda.
- Te dejo que vuelvo al trabajo, avísame del abogado.
Cuando llego a la oficina Lucie me mira nerviosa.
- ¿Que pasa Lucie?
- El señor Williams que subas desde que llegues, lleva toda la mañana desesperado.
- ¿Teníamos alguna reunión?
- No, la primera reunión es a las tres.
Subo a su planta, su secretaria desde que me ve lo avisa, entro sin tocar, sigue siendo mi marido, y me encuentro a ella allí.
- Joder te falto tiempo, para eso me querías dejar. - Le digo en Español.
- No es lo que piensas.
- Vaya que no... que quieres.
- ¿Podemos hablar?
- ¿Del divorcio?
- No.
- No hay nada más que hablar Ayden, tu te estás viendo otra vez con tu amante, y yo quiero irme a España a ver a mi madre, con mis hijos presupuesto, te dejo libre. - y miro a esa mujer - Y tu ya lo puedes besar tranquila - le digo en Francés.
- Sylvie, lo siento si te hecharon yo no puedo hacer nada, te lo merecías, te metiste a la habitación de mi hija le dijiste que yo iba a dejar a mi mujer para casarme contigo y eso no pasará nunca, no vuelvas a venir por aquí.
Ella se va enfadada.
- Lleva semanas llamándome porque la han hechado por tu culpa, como no le contesté a los mensajes ni a las llamadas ha buscado información sobre mí y apareció aquí. ¿Podemos hablar ahora?
- Si me vas a pelear porque me escapo de tus gorilas, ya puedes ir comiéndote las palabras, lo seguiré haciendo, y si quieres el coche pues te lo doy.
- Es por Patricia.
- ¿Le pasa algo?
- Se niega a venir a dormir a casa de mi madre.
- ¿Y que quieres que haga yo? Tu madre es testigo de cómo yo intento convencerla, ya está yendo a un psicólogo infantil, por todo lo que está pasando. Pero igual que yo necesito a mi madre, ella necesita a la suya.
- Marie y Ayden vienen contentos.
- Ayden, ya... ¿para eso me has llamado con tanta urgencia?
- ¿Donde estuviste esta mañana? ¿Y con quién?
Doy una carcajada sarcástica.
- ¿Qué hacias con Donaire?