C97 Capítulo 97 Ayden
Los niños ya duermen, y yo me siento a ver la televisión mientras llega Patri, mi teléfono suena, es ella, supongo que ya viene y me va a avisar.
La escucho asfixiada me nombra a Pablo.
- Ayden, soy Fran, Patri está teniendo un ataque de pánico, la llevo a urgencias.
- ¿Está ahí alguien que se llama Pablo?
- Creo que así le dijo al abogado.
- Métela en el coche, que no te sigan hazlo ya, trae la a casa.
Me quedo nervioso, si Pablo los sigue estaría en peligro hasta aquí en Barcelona.
Tarda una media hora en llegar y ella desde que llega me abraza.
Hago que pasen, y cuando veo el trato que tiene este chico con ella sé que fue algo más que una amistad, y se lo pregunto desde que cierra la puerta.
No se que me pasa ya no puedo reprimir mis celos con ella.
Ella se mete a la habitación y cuando yo entro ya está acostada.
Me pongo a su lado.
- Lo siento, no se como reprimir mis celos, nunca he tenido motivos para tenerte celos, pero ahora tengo miedo a perderte.
- Cuando entiendas que ya me perdiste, todo será más fácil. - dice mirándome a los ojos.
Se que me miente ha arrugado su nariz le pellizco allí.
- Que mentirosa estas últimamente. - Le sonrío.
- ¿Porqué insistes Ayden?
- ¿En qué?
- En que cuando yo doy por terminada esta relación que tu has dejado hace meses querer volver, eres el típico no como ni dejo comer. - me dice en español esto último.
- No entiendo.
- Si Ayden, me tuviste, me tenias en París, solo te esperaba en nuestra casa y tu que hiciste alejarte... cuando te pedí el divorcio esa vez volviste, me prometiste que nunca te irías, y volviste a irte, está vez te fuiste hasta de casa, y ahora que me vuelvo a ir, tu vuelves, y prometerás que nunca me volverás a dejar, y que cuando te vuelvas a cansar harás lo mismo, ¿tienes miedo a que otro hombre me vea igual que me veía hoy Fran? Pero es como tu miraste a otra, mientras yo te esperaba en casa, otro hombre me puede mirar a mi.
- No me quedará vida para pedirte perdón, Cariño...
- No me digas Cariño. - me corta - es más no sé qué haces en mi cama.
- Te amo. - Le digo.
Ella mira para bajo.
- Yo también te amo, mira mi nariz no se ha arrugado porqué es la verdad, pero la verdad también es que estoy cansada, cansada... Y vuelves para que todos los días tenga que estar pensando y si hoy alguien le dice algo él reflexiona y vuelve a dejarme, esto ya parece una noria, solo damos vueltas sobre el mismo eje.
- Solo quiero que volvamos a ser felices. Como hace unos meses a tras solo pido una última oportunidad, nos la merecemos, nuestros hijos se la merecen.
- Nuestros hijos se merecen ser felices, claro que sí, pero no viendo como su padre se va cada dos por tres sin motivo.
- Te dije que me dieras otra oportunidad, y si volvía a hacerte daño, firmaba el divorcio y la custodia de los niños.
- ¿Y volver a ilusionarme contigo?
Yo asiento y ella niega...
- Buenas noches Ayden.
Entonces su móvil suena en la pantalla aparece el nombre de Mario D y se que es Donaire.
- Mario es tarde.. - Le dice.
Se queda callada, escucha su cara empieza a descomponerse.
- ¿Qué has hecho? Mario, Mario...
Mira su teléfono y él ha colgado, me mira asustada.
- ¿Qué pasa?
Pero ella no puede hablar, se levanta corriendo al baño y vomita.
Después de eso sigue sin hablarme esta temblando nerviosa. Voy a la cocina y le preparo un té.
Cuando llego ala habitación sigue temblando y está llorando.
- Te he traído un té, tómatelo relájate. Cuéntame.
- Donaire...
- ¿Qué ha pasado?
- Me ha dicho que no tengo que preocuparme más por encontrarme a Pablo, que de donde está no volverá a salir y no es en la cárcel luego me ha colgado.
- Pues no puedo decir que le hechare de menos.
- Ni yo, pero...
- Venga cariño tranquila tómate el té y descansa.
Ella se lo toma, sigue muy nerviosa y hoy no tengo ni que ponerla en mi pecho lo hace ella y sigue temblando, se consigue dormir sin dejar de temblar.