C30 CAPÍTULO TREINTA
Melina balancea el peso entre sus pies mientras intenta reunir el valor necesario para llamar a la puerta de la habitación de Thomas. No puede creerse que tenga miedo siquiera de decirle que no tiene ropa para esta noche, pero no se la puede culpar. Thomas se enfada con ella incluso cuando ella no hace nada para provocarle
